Fíbula

Durante todo el verano mamá estuvo tejiendo aquel chaleco. Tuvo la paciencia de deshacer el jersey que la abuela le había hecho a papá, unos años antes, planchar la lana, enredarla en una madeja y volver a tejerlo. No le puso botones. Lo unía a su pecho con una fíbula que papá compró para ella en Inverness. Una especie de aguja con una runa celta grabada, que permitía unir ambos lados del chaleco sobre el pecho. El chaleco era largo y lo tejió con punto de arroz. A pesar de que no tenía mangas, abrigaba lo suficiente para cubrirla en invierno. Agradecía que con el impacto del coche no se hubiera destrozado. Pudo aprovechar prácticamente toda la lana, excepto las hebras que quedaron al deshacerlo,  justo en aquel agujerito que mi padre se había hecho con un cigarrillo ajeno. A veces, se escondía con él puesto en el lavabo. Mi hermano y yo la escuchábamos llorar bajito y sollozar. Yo sé que lo echaba de menos.

May it be- Enya

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s