Inventario de latidos (15)

Crece en espiral
el helecho.
Y afiladas, las primeras cáscaras
de las castañas.
Lo primero.
Lo primitivo.
El instante y el infinito.
Como si no fueran uno solo.
Mis pies cansados y mojados.
Sangra la herida que
hizo el camino
y los zapatos.
La zamiculda, erguida,
provoca al cielo.
Suena un tañido.
Después otro.
Así hasta siete.
Llega el amanecer.
Y se cierra la dama de noche.
Y mis labios.
Y tus ojos.
Como un suspiro.
Como un latido.
Los últimos.
Como morir.
Suena un tañido.
El de los muertos.

 

Swanlights-Antony&theJohnsons

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