Brizna

No puedo hacer balance

de todas las batallas

perdidas.

Mi campo de pelea

fue  mi pecho.

Tu recuerdo lo asalta.

Te echo de menos.

Y tú, a mí, quizás, también.

Y en algún lugar,

entre mi piel y la tuya

se quedó una brizna de comprensión.

Se oye el sollozo de un niño,

y el vuelo rasurado de una libélula.

Y retumba, a lo lejos,

una bandada de golondrinas.

Ellas fueron las últimas en marchar.

O no. Fui yo.

Jesus bleibet meine Freude- J.S. Bach

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