En los intestinos

Sentir que no pertenemos

ni a la tierra ni a la hoja,

ni al brezo, ni la montaña.

Sentir la soledad.

Y subir hasta el cielo

y alcanzar la estrella

que nos tocó una vez.

Y volver a caer.

Sentir el olvido.

Sentir el silencio.

Y las notas sin brillo

que recorren las cortinas.

Sentir los ovarios, vacíos.

Sentir la bruma, el frío.

Y escuchar una voz, al fondo

en los intestinos

Que insiste sobre si este

podría ser el destino.

Silent Women-Martha Tilston

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Ataque número 1

Y si un día aparece nublado

Y si un día se te escapa la voz

y la memoria

y un empujón

Y mi mano aparta tu corazón de mi vera

Y si el coraje ya no me protege

del devenir del amor

Y si un día es domingo

de madrugada

aporreas mi puerta

y no te abro

Y sólo el agua consigue mecer el dolor

de las meninges

Y si un día

desapareces

Yo recordaré lo que fuiste

dentro de mí.

Crazy Man Michael-Natalie Merchant

Ataque numero 16

I

De pie. Sobrevivir a un ataque de pánico

Ritmo descompensado

Fiebre y cadencia desigual en el latido

Es el corazón

el músculo destrozado.

Camina. Insiste con su bata blanca.

Me mareo. Le respondo casi desnuda.

Me elevan en una camilla. A doscientos metros sobre el suelo.

Quiero escribir. Le pido un bolígrafo a un enfermero

Me tatuo “dolor” en la piel.

Me contestan sus ojos azules:

no tengas miedo.

II

Tumbada. Otras locuras entran y salen

Un niño me mira con ojos de búho.

Me canso. Tengo sed.

Alguien me trae un vaso de agua y una pastilla.

Alguien me pone una goma en el brazo.

Alguien se gira y habla al infinito.

Alguien perfora mi piel.

Quiero escribir. Le pido un lapicero a una niña con coletas.

Me tatúo “sangre” sobre la piel.

No temas. Gritan por el altavoz

III

Sentada. Me da un papel. Me da dos

Mueve los labios pero no acierto a entender

sus palabras.

Suspiro. Bostezo

Quiero escribir. Le pido la pluma al doctor.

Me mira

aún sabiendo que no acertaré las palabras.

Me tatúo “sueño” en la piel.

Duerme. Me susurra mi abuela

Ataque número 15

El temblor aparece como un signo más de locura
Y la vida se hace grande
Y las pequeñas cosas, importantes
Tú te alejas
Cual esperanza de una muerte diferente.
Yo muero lentamente
Sin llanto
Y me repito que no hay motivo
Porque en algún lugar
Alguien también anda guardando dedos en una caja de cartón
A gritos
Con los mismos temblores
Y la misma voz.